Hace un par de días ví a mi amigo Francisco en Coyoacán, y antes de comer entramos a echar un vistazo a la exposición Tesoros artesanales de China que se exhibe en el Museo de las Culturas Populares dentro del marco de la celebración del aniversario de las relaciones entre México y China. Hay algunas piezas que valen la pena.

Mientras en México se han estado realizando varias actividades y eventos que muestran la riqueza cultural de China (y no sólo en museos y recintos, también la televisión ha estado transmitiendo diversos programas al respecto), China se prepara para las próximas Olimpiadas, incluso buscando cómo evitar la lluvia. Sin embargo, como ocurre cuando hay un evento de tal magnitud, el país que recibe a los demás intenta esconder la ropa sucia. Y a pesar de que se habla tanto de China últimamente, no se habla mucho de los problemas en el Tíbet. La tortura, la censura y la represión continúan… y durante las Olimpiadas 2008, la prensa tendrá acceso a todo el territorio chino, excepto al Tíbet. ¿Por qué?

what’s beijing hiding in tibet?

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Justo en Semana Santa…

April 10, 2007

Hace un par de días vi el documental Jesus Camp. Todavía me queda la sensación de coraje. El documental es una ventana a un campamento de verano en North Dakota, “Kids on Fire Summer Camp”, donde se les enseña a los niños a ser soldados del ejército de Dios, a lograr que su país vuelva a ser el pueblo de Dios como en un principio, a recuperar Estados Unidos para Cristo. Más aún, es una ventana al fanatismo. Nada es fortuito. Las motivaciones no están alejadas de la búsqueda de poder político. Más que encaminados a un crecimiento espiritual, los niños son manipulados. ¿Rezar por Bush? ¿Educar a los hijos en la casa y enseñarles que los maestros que contradigan a sus padres son estúpidos? ¿Hacer que su creencia religiosa afecte su desempeño social y educativo? ¿Evolución = tonterías y creacionismo = verdad absoluta? ¿Formar un ejército para Cristo sólo por que los musulmanes enseñan a sus niños a morir por el islamismo? ¿No es aterrador que les pongan granadas en las manos y los hagan estar dispuestos a morir por causas que apenas llegan a comprender?

Lo interesante es que el documental es objetivo. No resulta tendencioso. Supongo que los evangelistas que lo vean estarán contentos de que el mundo los escuche. Pero también supongo que algunos tendrán una sensación bastante diferente. Las lágrimas de los niños me conmovieron bastante, no por las razones por las que lloraban, sino por ver cómo los afectan y los moldean.

 Cada quien puede creer en lo que quiera o no creer en nada. Es una cuestión privada. Lo que me enoja es que abusen de la vulnerabilidad de los niños para convencerlos e inculcarles actitudes fanáticas a través del miedo. Matan el libre albedrío.