Me mandaron un email con varias fotos y cuando vi ésta, me encantó y además recordé que cuando era niña odiaba que me cortaran el cabello. El día que me llevaban a la estética adivinaba la tragedia: las tijeras siempre cortaban mucho más de lo que debían y cuando me veía al espejo sólo quería mi cabello de vuelta. Evidentemente ya tiene tiempo que el corte tiene un nuevo significado. Ahora las tijeras están en muy buenas manos y cortan lo que yo espero que corten…

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recuerdos & pesadillas

March 27, 2008

Hace unos días, después de ver La zona, decidí que aunque ya tenía sueño sería bueno hacer otra cosa antes de dormir. Aunque ver caricaturas fue lo primero que se me ocurrió, terminé viendo una de esas películas cursis y extremadamente predecibles que sólo terminas viendo hasta el final por milagro o por la curiosidad de saber cómo terminan, sabiendo de antemano –claro está– que será un final feliz.

Un rato después me di cuenta de cuál era el motivo de posponer el sueño: la película me hizo recordar una pesadilla que he tenido varias veces y durante varios años. No puedo decir con exactitud cuándo empecé a tener esta pesadilla pero sí que ya tiene mucho tiempo que no me ataca en las noches –hasta donde recuerdo es un asunto nocturno, nunca la tuve en una siesta en el transcurso del día. El asunto es que me dormía y después soñaba que alguien entraba a la casa. Obviamente era una presencia amenazadora y no la visita de Alvin y las ardillas. Los detalles podían variar: a veces era sólo una persona, a veces eran dos o más, a veces no sabía cuántas. Tal vez querían robar o golpear o matar, pero la intención invariablemente era hacer daño. Podía ver detalles o podía estar todo oscuro y sólo escuchaba los sonidos del intruso. Nunca logré ver los rostros y nunca me hicieron nada pues siempre la angustia me despertaba antes.

Creo que es la pesadilla que más miedo me ha dado y además uno de los pocos sueños recurrentes que puedo contar. Después de ver la película La zona no pude sino recordar todo esto y darme cuenta de que mi pesadilla es muy similar a la de Judith. También para ella es algo recurrente soñar que alguien entra a su casa con la intención de hacerle daño. Y recientemente, platicando del tema, supe que también Juan Eduardo tiene la misma pesadilla. Entonces, los tres soñamos lo mismo y nos hemos angustiado por la misma sensación, aunque seguramente con sus variantes oníricas. ¿Será que algo pasó cuando eramos niños y nos sembró ese miedo en el inconsciente? ¿Será que nuestro H. Colegio está implicado? ¿Acaso es un sueño que soñamos todos por el miedo a ser invadidos en nuestro espacio o a sentirnos amenazados por el otro, un otro desconocido que puede representar un peligro? ¿O es sólo porque vivimos en el DF y compartimos esa inseguridad con cientos de personas?

la parrillada

February 26, 2008

Angel, David, yo, Alexis, Samuel, Ernesto y Judith

El sábado 23 se llevó a cabo la tan esperada parrillada en casa de Judith/Margarita/la Judí/Judas. Debo decir que aunque fue un evento muy esperado por todos los participantes, esta vez toda logística falló y aunque dedicamos horas de esfuerzo a  la organización y a la designación de víveres y utensilios, por iniciativa de mi compadre J. Eduardo, se decidió que todo se hiciera el mismo día, excepto la compra de la carne. Evidentemente, al ser una parrillada, se dio por hecho que quien prometió la parrilla, llegaría con ella.

Las compras, la conexión de bocinas, la distribución, el ánimo de los presentes… todo parecía marchar bien de no ser porque Paco, el Sr. Parrillada, hizo del sábado día laborable y además, perdió la parrilla. Sin embargo, después de momentos de angustia y una preocupación exaltada, logró proveer todos los utensilios necesarios.

Y para los que creían que no habría parrilla…

si cre�an que no habr�a parrilla…  Hay que dejar que todo fluya. Aunque parezca que todo va a salir mal, se puede encontrar la manera de arreglarlo sobre la marcha. No importan semanas de anticipación, más de 50 emails, innumerables recordatorios y listas para organizar y agilizar. Si a pesar de todo, algo no anda bien, no queda más que recordar –al estilo Moreira– que una actitud positiva y ‘la búsqueda de comunión con el cosmos’ solucionará todo.

 Finalmente, los astros se alinearon y todo salió muy bien. Wright, bebedor de cantidades industriales de alcohol, surtió el evento con botellas y botellas. Una catarina abandonó la pared y su lugar lo ocupó nuestra foto de generación de la primaria. Fue una sorpresa muy grata que llegaran Samuel y David. La carne que vende el dealer de Luis es efectivamente buenísima y el guacamole fue una delicia. No faltaron las anécdotas de los delincuentes juveniles y sus tendencias piromaniacas, reímos bastante (hasta que a más de uno le dolió la quijada) y en verdad, fue un placer estar ahí y compartir comida, anécdotas, risas y velada. Y mejor que las imágenes cuenten el resto:

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en sus marcas, listos, ¡fuego!

Del pueblo y para el pueblo
Del pueblo y para el pueblo

beso al escapulario
beso al escapulario
 

el compadre y la comadre
el compadre y la comadre
(o lo que es lo mismo, el Juans y su mujer)

Luis y la carne
Luis y la carne

el placer de cortar carnes
el placer de cortar carnes

la recaudadora
la recaudadora

con Wright & Juan Eduardo
el piromaniaco, hoy

cuando eramos niños…
cuando éramos niños

Margarita, Samuel & yo
Margarita, Samuel y yo

con Wright & Juan Eduardo
con Wright & mi compadre

Alikazam, Juan Eduardo, David, Judith & yo
Alikazam, Juan, David, Judith & yo

 

David y su noviaPaco y su noviaJudith & ErnestoAlexis & yoWright & su noviaLuis y su novia
¡cuánto amor!

¿qué pasa?
¿qué pasa con esta juventud?

con mi compadre después de recordar la Perestroika
con mi compadre después de recordar la Perestroika

pretty in pink
pretty in pink

men in green
men in green

Hace ya algunas semanas ocurrió un encuentro digno de registrarse, no porque corra el peligro de perderse en el olvido absoluto (ya que considero que fue una ocasión memorable para todos los asistentes), sino para que los detalles permanezcan –al menos los que recuerdo ahora después de tantos días.

La maravilla del internet –inimaginable hace 15 años– hizo posible toda una red de encuentros y descubrimientos con los compañeros de la secundaria, o de la primaria, para ser más precisa. En realidad nos conocimos desde niños y de una u otra manera, se puede decir que crecimos juntos. Descubrir dónde están las personas con las que convivía a diario hace 15 años, ver sus fotos, qué tanto han cambiado con el paso del tiempo, recordar una y otra cosa, nos llevó toda una tarde y gran parte de la noche. Es importante cómo eventos del pasado que no eran más que recuerdos vagos, adquirieron forma y nuevo significado y al mismo tiempo, dejar testimonio de ellos:

LSI o La Sociedad Secreta de los Calcetines Blancos (SSCB)
Pasé años conviviendo con los miembros de este clan que no conocía la misericordia, siendo testigo de sus torturas e ignorando su existencia. Una sociedad masculina originada para… ¿para qué? Para poner en máximo riesgo los testículos de todos, para encontrarle un mejor uso a las tablas de las mesas, para ver sufrir al otro mientras gritaba y se retorcía y después, si no salía bien librado de la embestida, cómo se encogía –o lo encogían– y daba patadas de ahogado para salir del bote de la basura que lo aprisionaba.

¿Quién se salvaba de estos ataques? Todo aquel que trajera calcetines blancos, toda una osadía en una escuela en la que a diario revisaban el uniforme y en donde el color café era predominante, necesario, ineludible. Pobres de aquéllos que seguían las reglas…

No sé qué tan comunes sean estos grupos de adolescentes que buscan cohesión a costa del sufrimiento ajeno. ¿Estoy siendo dramática? Tal vez. Pero seguro algún miembro de la SSCB se encargará de decirlo, quizá alguno se atreva a confesar sus motivaciones, quizá alguno se moleste por mi indiscreción al hacer públicas las dinámicas de tan secreto, selecto y perverso grupo… Perhaps, perhaps…

Elucubraciones explosivas
Recuerdo haber terminado un día de rodillas junto con toda la escuela en el camellón de enfrente, todos manteniendo la posición de seguridad. Recuerdo también que el motivo que nos llevó hasta ahí no era claro. No había habido ningún temblor, ningún incendio. Ahora, no queda ninguna duda por esclarecer: a algunos de los miembros de la SSCB se les ocurrió que era buena idea experimentar e investigar la potencia de los cohetes, y como no era suficiente para su sed pirotécnica, decidieron colocar dinamita en un wc de uno de los baños de hombres. Fue una fortuna que a nadie se le haya ocurrido orinar en tan inoportuno momento. El resultado: un edificio que albergaba adolescentes cimbrándose, azulejos destrozados, una fuga de agua inundando prácticamente todo el piso, un wc inservible, un grupo de personas asustadas o buscando explicaciones o culpables que evidentemente nunca hallarían y otro grupo de imprudentes muertos de risa.

Lo increíble: en este caso, como muchas veces sucede con la justicia mexicana pero en menor escala, los inocentes pagaron los platos rotos. Se decidió unánimemente que los responsables eran los mismos de siempre; si regularmente se consideraban problemáticos, no podía caber la más mínima duda de su participación en la explosión. Y –para sorpresa mía– el principal responsable, resultó ser el compañero que tuvo como escudo una reputación intacta, no sólo como miembro de la escolta, sino también como uno de los estudiantes más tranquilos y con conducta intachable. No cabe duda, las apariencias engañan. Moraleja: si eres maestro, recuerda sospechar de las caras dulces. Se corre el peligro de que sean los autores intelectuales de las peores maldades, como en el caso de Moreira.

Confesiones
Después de 10 años, confesar las travesuras y maldades no es más que un juego que a todos nos causa risa.  Y da lo mismo saber que Fulano decidió colocar su esperma –cuando no fue requerido– para analizarlo bajo el microscopio cuando todos intentábamos ver moléculas en el agua o dibujar lo que descubriéramos en el aceite; recordar el día en el que Judith por algún extraño motivo se alió con Luis Ricardo (ahora Hombre-tecnología), Aldaco, Octavio, Rubén y Pinocho para aventar gelatina a los peatones (y todavía es un misterio qué la motivó a participar con semejante ejército en dicha batalla);  o saber que a tu amigo Paco (de nuevo Moreira) se le ocurrió robar la bata blanca que usabas en el laboratorio para pisarla, mancharla, desgarrarla, tal vez orinarla… No recuerdo haber encontrado mi bata hecha trizas, pero varios testimonios dan fe de mi enojo y mi indignación.

Haciendo el “bien” sin mirar a quién en la cueva de la indigencia
Después de enterarse de las múltiples víctimas de estas perversas mentes, nos llevamos otra sorpresa al descubrir que también el pobre indigente de la colonia, conocido aquí y en los alrededores como El Tribi, tampoco se salvó. Como niños exploradores, este grupo de adolescentes inquietos conducidos por la curiosidad decidieron conocer el lugar en el que pernocta El Tribi. Tras toda una hazaña para entrar y descender en medio de cisternas, encontraron su guarida. En un acto aparentemente altruista –quiero pensar que tenían el deseo de ayudar y no de joder– robaron todas sus provisiones para fugarse de la realidad, lo dejaron sin una gota de pegamento, sin nada. Y luego, inevitablemente con afán de joder, uno de ellos orinó sobre el colchón viejo en el que se refugiaba. ¿Qué hace un indigente cuando regresa a su cueva y la encuentra saqueada, sin droga y además oliendo a orina? Otra de las consecuencias de la existencia de la SSCB…

Las apariencias engañan
 ¿Cuál presencia es constante en todas estas fechorías? ¿Quién aportó más al crimen infantil organizado? Juan Eduardo Reyes Retana Yáñez. Cuesta trabajo creerlo y al mismo tiempo no tanto si se recuerda que ya desde los 11 años despuntaba su carácter violento y que peleaba ferozmente con su maestra Socorrito. Es cierto que en ese entonces su rostro era más bien dulce. El paso del tiempo –y seguramente sus actos violentos– ha contribuido a que el ceño delate su potencial peligrosidad. Si bien era miembro de la escolta y una de las mentes más brillantes, fue también el autor intelectual de las peores maldades, incluida la vez en que colocó una bomba de humo en el baño provocando toda una movilización escolar o la ocasión en la que con la mano en la cintura le lanzó un escupitajo a Guadalupe Alustiza, su pequeña maestra de literatura, en un momento cúlmen de sus interminables discusiones retóricas. Ya existía la rivalidad maestra-alumno y, fuera de sí, la mujer decidió que el muchachito sabelotodo le había colmado el plato y lo echó del salón. Él, lleno de furia, se dejó llevar por el primer impulso y lanzó el escupitajo. En sus palabras:

Me paré junto a ella… hice un sonido de esos naquísimos para poder jalar la flema del tracto y que llegase a mi boca. Todo eso en su cara. Así que sólo tuve a bien girar algunos grados la cabeza y dejarlo escapar…

Como maestra de literatura que soy, comparto la indignación con el gremio. Como persona sensata, entiendo que los maestros nefastos cosechan lo que siembran y que se necesita muuucha paciencia para trabajar con adolescentes. Y como amiga de mi compadre, no deja de darme risa. 

De cualquier forma, entre risas, carcajadas y sorpresas, lo que es un hecho es que fue un placer reunirnos de nuevo y recordar. Descubrirnos nuevos pero los mismos. Juan-violento, Moreira-peligroso, Wright-narciso, Néstor-padre, Margarita-ecuánime… Y es un gusto ver que los encuentros siguen… Ya estoy lista para el próximo!

reencuentro

En estos últimos tiempos mi vida gira en torno a deadlines. Apenas entrego algo, ya hay otra cosa que tengo que terminar y entregar. Ya sé que no es novedad. Así funciona la vida. Desde que estaba en la facultad tenía que programar las lecturas y las fechas de entrega de los ensayos. Y lo mismo pasa con las traducciones. Siempre hay algo que tiene que estar listo para cierta fecha. Pero de alguna manera lo que pasa ahora es distinto porque no depende sólo de mí y de mi planeación. Entran en juego la mala organización y la falta de interés de otros. Y me refiero al desinterés en relación a cosas que deberían importarles y ser prioridad pero que prefieren ignorar y pasar por alto en aras de los beneficios económicos y que después yo tengo que solucionar. Además, es muy injusto pensar en los alumnos sólo como cifras (aunque tristemente eso tampoco es novedad). Lo bueno es que existen personas sensatas y solidarias cerca, y que al parecer, lo principal ya quedó arreglado. Siempre es difícil darle gusto a todos, pero creo que hoy lo conseguí.

Una buena noticia:

 tickets   ¡ya están en mi poder!

y una canción antes de seguir trabajando para tener todo listo antes de mi próximo deadline, porque hoy me habría gustado tener una sierra para darle un sustito al menos a uno:

Estos últimos días, a ratos, me he puesto a coser. Y ha resultado una actividad muy terapéutica. Recuerdo que desde que era niña me gustaba mucho asomarme a la caja de hilos de mi mamá y a la colección de mi abuela. Creo que ese fue uno de los motivos por los que quise aprender a coser, ver tantos colores juntos. Sobre todo, me gustaba bordar flores. Aunque, aclaro, tampoco todos los días de mi niñez los entregué al bordado.

Y ahora he estado cosiendo más bien llevada por la necesidad, pero me gustó abrir de nuevo la caja de hilos y buscar el color para cada cosa. Siempre preferí la caja de hilos de mi mamá. Es una caja grande con hilos de todos colores, carretes grandes, chicos… de todos tamaños. No importa el color que necesite, ahí está. Y hasta hoy, no sólo se ha mantenido, sino que ha ido creciendo y de ella ha salido el material para hacer una serie de cosas, entre ellas, varios de mis collares.

Por otro lado, mañana regreso a los salones de clases –y a pesar del inminente regreso, a estas alturas mis horarios no se han definido… Lo único que no me gusta mucho es que mi hora de comer peligra y lo más probable es que se recorra hasta las seis de la tarde. Pero bueno, no quiero preocuparme hasta que todo sea oficial. Eso sí, mucha suerte a todos en este nuevo ciclo.

tom sawyer

July 30, 2007

Amaba –y sigo amando– esta caricatura. Es un placer inmenso poder ver los capítulos completos en youtube. Por razones personales, prefiero y prefeririré el doblaje para México. En estos últimos días he pasado momentos muy gratos recordando a Joe el indio(que me aterraba), a Huck, a Becky… todo! Cuando era niña debí haber visto la caricatura cientos de veces. Era de mis favoritas…


Y ahora, me sigue pareciendo buenísima.