Hoy tuve mi primer enfrentamiento con un alumno, o mejor dicho, con tres alumnas. Las típicas alumnas que están acostumbradas a brillar por su excelencia y a sacar puro 10, lo cual en sí no es malo. Siempre aplaudo las ganas de aprender y la inteligencia, y no sólo de mis alumnos. En momentos como éste, siempre recuerdo que Byatt dice que lo único que no soporta es la estupidez. Es cierto, es lo peor del mundo. Y se vuelve todavía más insoportable cuando está disfrazada de ‘inteligencia’, cuando el ‘saber’ no es más que una pose que adopta el que no ve más allá de su nariz. El origen del problema en realidad es intrascendente pero creció como una bola de nieve. No se presentaron a un examen y por lo tanto, perdieron un porcentaje de la calificación. Y para ellas es inconcebible no tener un 10, es una tragedia. Les cuesta aceptar que el asunto simplemente es consecuencia de una decisión que tomaron. Siempre es más fácil culpar a otros. Una de ellas no sólo terminó llorando, sino literalmente retorciéndose del coraje, apretando el puño con todas sus fuerzas, haciendo gala de una rabia incontenible. No sólo me molestó el chisme y la necedad, sino la soberbia. Desde un principio me han pedido firmeza cuando se trata de perjudicar a algún alumno por trabajo deficiente o impuntualidad. Bueno, seamos firmes.

Por otro lado, también me molesta ese afán de rendir tanto culto a la calificación. Aunque suena trillado, lo importante es aprender y crecer como persona. Lo que cuenta es el desempeño propio, sin buscar perjudicar a los demás pensando que así el avance que se logra es mayor.

El caso es que en verdad viví momentos de tensión. Después de su fracaso, sólo les quedó una actitud retadora. Y lo que está en juego ahora son las relaciones de poder. En fin, por un lado nunca se le puede dar gusto a todo el mundo y por otro, mi trabajo no consiste en alimentar egos.

Gunther, tienes razón… La frase la tomé ya hace tiempo de un sitio de internet, y en varias fuentes se puede encontrar como frase de Lewis Carroll. Yo recordaba que sí, pero después de leer tu comentario, chequé en mi libro y resulta que sí debe ser de George Harrison. En el capítulo 6 de Alice in Wonderland, “Pig and Pepper”, Alicia le pregunta al gato:

“Would you tell me, please, which way I ought to go from here?”

“That depends a good deal on where you want to get to”, said the Cat.

“I don’t much care where–” said Alice.

“Then it doesn’t matter which way you go”, said the Cat.

“–so long as I get somewhere”, Alice added as an explanation.

“Oh, you’re sure to do that”, said the Cat, “if you only walk long enough”. (88)

Entonces, la idea es de Carroll –y además, éste es uno de los pasajes más citados del libro; la frase, de Harrison. Aunque, en On the Road de Jack Kerouac, también se encuentra algo similar:

“…we gotta go and never stop going till we get there”.

“Where we going, man?”

“I don’t know but we gotta go”.

En fin, nada nuevo bajo el sol, pero gracias por corregirme…

Alice and the Cheshire Cat by John Tenniel

Vivir es un peligro

March 25, 2007

Y no sólo lo digo por mi reciente tragedia ocular. Me acabo de enterar de que uno de mis amigos más queridos estuvo en estado crítico por un problema en el corazón ocasionado aparentemente por el piquete de un animal durante uno de sus viajes –uno de esos viajes en los que los mosquitos se dan un banquete.

Entonces, cosas tan sencillas como el piquete de un mosquito o el simple hecho de pararse en la banqueta pueden tener consecuencias fatales…

 He tenido muy presente una frase de Virginia Woolf, en Mrs. Dalloway: “She always had the feeling that it was very, very dangerous to live even one day”.

La idea de tener un blog terminó por seducirme, así que… aquí está, el principio de mi aventura como blogger, pa’ los cuates e inevitablemente, para algunos ojos ocultos.

“If you don’t know where you are going, any road will get you there”.  LEWIS CARROLL