causa perdida

January 31, 2008

Siento frustración y enojo ante la mediocridad y la estupidez. He tenido que calificar “ensayos” que parten de una lectura simplista. Tuve que escuchar que Fitzgerald es un mal narrador y que El gran Gatsby es plano y predecible. Un alumno me confesó con orgullo que aplica “la ley del mínimo esfuerzo” y que quería pasar sin haber entregado todo lo que debía…

No puedo evitar sentir coraje. Por eso y por otras cosas. Lo que es cierto es que después de lo que ha pasado en estos últimos tres días, lo único que me queda en la cabeza por el momento es que por más que me enoje, hay cosas que no van a desaparecer… Sin embargo, sí creo que hay una ley interior que no puede ceder y cambiar por quienes no valen la pena.

emociones domésticas

January 28, 2008

¿Se puede experimentar una cierta felicidad al comprar un sartén o una licuadora? SÍ, en especial cuando es tu primer sartén o tu primera licuadora…

worthy enough

January 22, 2008

jazz-age.jpg

All I kept thinking about, over and over, was ‘You can’t live forever; you can´t live forever’.

~F. Scott Fitzgerald, The Great Gatsby

And since life doesn’t last forever, it’s important to act coherently and do what you are convinced is the best to do no matter disapproval, rejection or idle gossip. Life must be enjoyed.

…everywhere…

January 21, 2008

too much movement and a new beginning.

Hace ya algunas semanas ocurrió un encuentro digno de registrarse, no porque corra el peligro de perderse en el olvido absoluto (ya que considero que fue una ocasión memorable para todos los asistentes), sino para que los detalles permanezcan –al menos los que recuerdo ahora después de tantos días.

La maravilla del internet –inimaginable hace 15 años– hizo posible toda una red de encuentros y descubrimientos con los compañeros de la secundaria, o de la primaria, para ser más precisa. En realidad nos conocimos desde niños y de una u otra manera, se puede decir que crecimos juntos. Descubrir dónde están las personas con las que convivía a diario hace 15 años, ver sus fotos, qué tanto han cambiado con el paso del tiempo, recordar una y otra cosa, nos llevó toda una tarde y gran parte de la noche. Es importante cómo eventos del pasado que no eran más que recuerdos vagos, adquirieron forma y nuevo significado y al mismo tiempo, dejar testimonio de ellos:

LSI o La Sociedad Secreta de los Calcetines Blancos (SSCB)
Pasé años conviviendo con los miembros de este clan que no conocía la misericordia, siendo testigo de sus torturas e ignorando su existencia. Una sociedad masculina originada para… ¿para qué? Para poner en máximo riesgo los testículos de todos, para encontrarle un mejor uso a las tablas de las mesas, para ver sufrir al otro mientras gritaba y se retorcía y después, si no salía bien librado de la embestida, cómo se encogía –o lo encogían– y daba patadas de ahogado para salir del bote de la basura que lo aprisionaba.

¿Quién se salvaba de estos ataques? Todo aquel que trajera calcetines blancos, toda una osadía en una escuela en la que a diario revisaban el uniforme y en donde el color café era predominante, necesario, ineludible. Pobres de aquéllos que seguían las reglas…

No sé qué tan comunes sean estos grupos de adolescentes que buscan cohesión a costa del sufrimiento ajeno. ¿Estoy siendo dramática? Tal vez. Pero seguro algún miembro de la SSCB se encargará de decirlo, quizá alguno se atreva a confesar sus motivaciones, quizá alguno se moleste por mi indiscreción al hacer públicas las dinámicas de tan secreto, selecto y perverso grupo… Perhaps, perhaps…

Elucubraciones explosivas
Recuerdo haber terminado un día de rodillas junto con toda la escuela en el camellón de enfrente, todos manteniendo la posición de seguridad. Recuerdo también que el motivo que nos llevó hasta ahí no era claro. No había habido ningún temblor, ningún incendio. Ahora, no queda ninguna duda por esclarecer: a algunos de los miembros de la SSCB se les ocurrió que era buena idea experimentar e investigar la potencia de los cohetes, y como no era suficiente para su sed pirotécnica, decidieron colocar dinamita en un wc de uno de los baños de hombres. Fue una fortuna que a nadie se le haya ocurrido orinar en tan inoportuno momento. El resultado: un edificio que albergaba adolescentes cimbrándose, azulejos destrozados, una fuga de agua inundando prácticamente todo el piso, un wc inservible, un grupo de personas asustadas o buscando explicaciones o culpables que evidentemente nunca hallarían y otro grupo de imprudentes muertos de risa.

Lo increíble: en este caso, como muchas veces sucede con la justicia mexicana pero en menor escala, los inocentes pagaron los platos rotos. Se decidió unánimemente que los responsables eran los mismos de siempre; si regularmente se consideraban problemáticos, no podía caber la más mínima duda de su participación en la explosión. Y –para sorpresa mía– el principal responsable, resultó ser el compañero que tuvo como escudo una reputación intacta, no sólo como miembro de la escolta, sino también como uno de los estudiantes más tranquilos y con conducta intachable. No cabe duda, las apariencias engañan. Moraleja: si eres maestro, recuerda sospechar de las caras dulces. Se corre el peligro de que sean los autores intelectuales de las peores maldades, como en el caso de Moreira.

Confesiones
Después de 10 años, confesar las travesuras y maldades no es más que un juego que a todos nos causa risa.  Y da lo mismo saber que Fulano decidió colocar su esperma –cuando no fue requerido– para analizarlo bajo el microscopio cuando todos intentábamos ver moléculas en el agua o dibujar lo que descubriéramos en el aceite; recordar el día en el que Judith por algún extraño motivo se alió con Luis Ricardo (ahora Hombre-tecnología), Aldaco, Octavio, Rubén y Pinocho para aventar gelatina a los peatones (y todavía es un misterio qué la motivó a participar con semejante ejército en dicha batalla);  o saber que a tu amigo Paco (de nuevo Moreira) se le ocurrió robar la bata blanca que usabas en el laboratorio para pisarla, mancharla, desgarrarla, tal vez orinarla… No recuerdo haber encontrado mi bata hecha trizas, pero varios testimonios dan fe de mi enojo y mi indignación.

Haciendo el “bien” sin mirar a quién en la cueva de la indigencia
Después de enterarse de las múltiples víctimas de estas perversas mentes, nos llevamos otra sorpresa al descubrir que también el pobre indigente de la colonia, conocido aquí y en los alrededores como El Tribi, tampoco se salvó. Como niños exploradores, este grupo de adolescentes inquietos conducidos por la curiosidad decidieron conocer el lugar en el que pernocta El Tribi. Tras toda una hazaña para entrar y descender en medio de cisternas, encontraron su guarida. En un acto aparentemente altruista –quiero pensar que tenían el deseo de ayudar y no de joder– robaron todas sus provisiones para fugarse de la realidad, lo dejaron sin una gota de pegamento, sin nada. Y luego, inevitablemente con afán de joder, uno de ellos orinó sobre el colchón viejo en el que se refugiaba. ¿Qué hace un indigente cuando regresa a su cueva y la encuentra saqueada, sin droga y además oliendo a orina? Otra de las consecuencias de la existencia de la SSCB…

Las apariencias engañan
 ¿Cuál presencia es constante en todas estas fechorías? ¿Quién aportó más al crimen infantil organizado? Juan Eduardo Reyes Retana Yáñez. Cuesta trabajo creerlo y al mismo tiempo no tanto si se recuerda que ya desde los 11 años despuntaba su carácter violento y que peleaba ferozmente con su maestra Socorrito. Es cierto que en ese entonces su rostro era más bien dulce. El paso del tiempo –y seguramente sus actos violentos– ha contribuido a que el ceño delate su potencial peligrosidad. Si bien era miembro de la escolta y una de las mentes más brillantes, fue también el autor intelectual de las peores maldades, incluida la vez en que colocó una bomba de humo en el baño provocando toda una movilización escolar o la ocasión en la que con la mano en la cintura le lanzó un escupitajo a Guadalupe Alustiza, su pequeña maestra de literatura, en un momento cúlmen de sus interminables discusiones retóricas. Ya existía la rivalidad maestra-alumno y, fuera de sí, la mujer decidió que el muchachito sabelotodo le había colmado el plato y lo echó del salón. Él, lleno de furia, se dejó llevar por el primer impulso y lanzó el escupitajo. En sus palabras:

Me paré junto a ella… hice un sonido de esos naquísimos para poder jalar la flema del tracto y que llegase a mi boca. Todo eso en su cara. Así que sólo tuve a bien girar algunos grados la cabeza y dejarlo escapar…

Como maestra de literatura que soy, comparto la indignación con el gremio. Como persona sensata, entiendo que los maestros nefastos cosechan lo que siembran y que se necesita muuucha paciencia para trabajar con adolescentes. Y como amiga de mi compadre, no deja de darme risa. 

De cualquier forma, entre risas, carcajadas y sorpresas, lo que es un hecho es que fue un placer reunirnos de nuevo y recordar. Descubrirnos nuevos pero los mismos. Juan-violento, Moreira-peligroso, Wright-narciso, Néstor-padre, Margarita-ecuánime… Y es un gusto ver que los encuentros siguen… Ya estoy lista para el próximo!

reencuentro

4 x 30

January 17, 2008

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1. Dejar de hacer algo que no disfrutas es realmente liberador.

2. Siempre es un placer encontrarse con amigos a los que has dejado de ver ya sea días, meses o años.

3. No es la mejor opción ver a quienes has dejado de ver meses o años en un lugar donde la música imposibilita el diálogo.

4. Te la puedes pasar muy bien incluso en los lugares a los que detestas ir si la compañía es buena.

4. Se puede envejecer y no perder el buen humor.

5. Quiero una bicicleta.

6. Esperar un camión en el parabús y que todos los camiones te ignoren porque inexplicablemente prefieren hacer la parada una esquina antes, justo donde termina un desnivel, es francamente ridículo.

7. Es maravilloso saber que hay cosas de las que nunca te vas a aburrir.

8. Si un hombre no tiene voz suficiente, jamás debe aceptar ser mariachi.

9. Irónicamente, a pesar de las circunstancias, tengo mucho trabajo pendiente.

10. Da mucha paz sentir que los ciclos se cierran en el momento indicado.

ready to go anywhere

January 10, 2008

That’s how I feel: ready to go anywhere, ready to quit to unnecessary tedium, and welcoming changes & beginnings. And the most important thing, I’m determined to go into exile and devote myself to fairy tales and writing. The decision is made. Thanks Argel for your advice. I do believe this is the perfect time to do it.

And but for the sky there are no fences facin’.
~Bob Dylan, Mr. Tambourine Man

I’m also very grateful to Margarita for her wholehearted support and for walking along with me in this parade, and to Alexis for listening and for daily sharing a trip upon a magic swirling ship, which led us to the contemplation of a diamond sky being silhouetted by the sea and to a journey I trust to be endless. Thanks to the three of you.

Doubtlessly, things happen for a reason. Let’s see where I’m heading for…