Donceles 66

March 5, 2008

El lugar se abrirá próximamente como un espacio en el Centro Histórico para la literatura y los amantes de los libros, precisamente en esta calle que tiene tradición para los bibliófilos. Café, librería y biblioteca. Además se ofrecerán talleres, cursos y conferencias. Entre las ofertas más atractivas está El desafío editorial, una serie de mesas redondas: La sobreproducción editorial (22 de abril), La Ley del Precio Único (23 de abril) y Alto: ¡Piratas a la vista! La piratería (24 de abril).

Donceles 66

El viernes pasado en el cocktail del Encuentro del Medio Editorial.

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en el Centro Histórico

June 30, 2007

Martes. Reencuentro. Muy buena plática, muy buen recorrido, muy buen día. Catedral, Templo Mayor, CCE, cervezas, papas españolas, fotos, recuerdos sociológicos, encuentro en Motolinia, Sanborns de los Azulejos, la Latino, esculturas de Juan Soriano, Alameda, Bellas Artes, centenario de Frida, piratería, pornografía, Avenida Juárez, gente, gente, gente…

Piratas, ¡a bordo!

April 18, 2007

Lo admito: estoy a favor de la piratería. Si me preguntan que si me gustaría que desaparecieran los piratas, la respuesta es NO. Es un mal necesario que en ocasiones, se agradece…

¿Por qué? Por varias razones. No siempre es cuestión de ahorrarse unos pesos en el cine –aunque hay que reconocer que ir al cine como padre de familia con 3 ó 4 hijos, es un lujo. Y aunque no se tengan hijos, como estudiante también puede ser difícil ir al cine con frecuencia. Y aunque no seas padre de familia ni estudiante, la cosa se complica con lo caro que es todo. Para muchos ver películas no alcanza a estar ni siquiera en segundo plano. Y ni qué decir de los gastos “extras”: palomitas, refrescos, chocolates, hot dogs…

Pero también entran en juego otras cuestiones. Por ejemplo, los puestos piratas son clasificables. No todos venden sólo lo que está en cartelera. En ellos, se pueden conseguir películas que incluso nunca llegaron a estar en las salas, lo que se te ocurra, con la facilidad de verlas cuando tú quieras y en la comodidad de tu casa. Ya sé que esa ventaja también se podría disfrutar comprando las originales. Pero los precios y la situación económica tampoco dan mucha flexibilidad. A mí no me incomoda comprar discos piratas de vez en cuando. La única diferencia es el empaque. El contenido es el mismo. Y sí, ya sé que a veces se ven mal. Pero no siempre. La mayoría de las veces la calidad no representa un problema.

Con la música pasa lo mismo. Claro, entran en juego los derechos de autor y entonces se le hace un mal a los músicos que viven de eso. Sí, pero también de no ser así su música no llegaría a tantos oídos. Más todavía con artistas que no tienen las campañas publicitarias de Pepsi o cuyos discos no llegan al país. Hace unos meses, una cantante norteamericana bastante reconocida, sobre todo en los 70, me regaló algunos de sus discos y me pidió que los reprodujera, agregando que le gustaría visitar México y verlos en un puesto pirata. Lo importante es que la gente la escuche y disfrute sus canciones. Art for art sake. ¿Se le puede reprochar?

Caminando por el Eje Central, uno de los dominios de la piratería en el DF, encontré esto y me llamó mucho la atención:

Sàa la piraterá!

No sé si es cierto que genera más empleos que todas las disqueras juntas… Sí sé que es ilegal y que implica demasiadas cosas, y que es un asunto complejo. Pero no niego su utilidad ni que me he beneficiado de ella. Hay música que no conocería si no fuera por las copias.

En fin. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.