secuestros múltiples

November 17, 2008

Así es. Secuestro tras secuestro… No se asusten. Afortunadamente, yo no fui la víctima. Tampoco una persona que conozca.  Hago la aclaración antes de seguir porque ya me han dicho que a veces mi manera de contar las cosas altera innecesariamente a quien las escucha.

El caso es que ya hace más de dos semanas, Yoda fue secuestrado. Cayó en las garras del mal.

¿Por qué existen personas que se llevan lo que no es suyo? Definitivamente, no quiero escribir una apología de los ladrones. Sin embargo, debo decir que este tipo de robos me parece absolutamente injustificado y que debería merecer alguna especie de castigo. No puede ser que la gente haga estas cosas y luego todo siga igual. Me enoja. Si alguien me robara algo de dinero, tal vez lo entendería. Supongo que el hambre te hace capaz de todo. Claro, no niego que me daría coraje. Lo que no entiendo ni puedo ni quiero entender es por qué alguien llega y se lleva un juguetito que estaba en mi escritorio. Esas son ganas de joder. Como también son ganas de joder el origen de que uno de mis calcetines no esté. De nada les sirve lo que se llevaron…

Lo más grave dentro de todo esto es que alguien se atreva a secuestrar tu tranquilidad. Que si los chismes, que si la envidia, que si los malos entendidos, que si las injusticias de la vida… No importa. Yo sé que tarde o temprano todo termina poniéndose en su lugar, pero mientras las cosas llegan a  ese lugar, hay que aprender a controlar el coraje y las ganas de pedirle a esas personas que sigan con su vida sin joderte. No es mucho pedir tampoco. No sé por qué no pueden hacerlo.

Una última cosa: quienes no son capaces de respetar las ideas ajenas, la diferencia y el espacio del otro, por ningún motivo nunca jamás deberían tener poder. Ni siquiera un poquito.